Gracias
por ese dulce instante, por esos días en los que viví entre dos caritas
felices, por todo lo que dijimos sin pronunciar una sola palabra…
¿Te
acuerdas? Yo tenía 12 y medio, tú tenías
trece.
Nuestra
calle vacía, tú en tu bici yo en la mía, nos cruzamos, nos detuvimos ynos
quedamos pausados en una mirada eterna, no sé si fue un minuto o una década,
por que el tiempose detuvo para marcarme milimetro cúbico a milimetro cúbico el verde de tus ojos...
Anoché anuncie que me marcho, hubo intentos fallidos por hacerme desistir,
pero mi desición es inapelable, en tres semanas me embarco en un viaje sin fecha de retorno definida.
Tengo una mezcla de emociones difícil de explicar: alegría, nostalgia y muchas ganas de tomar las riendas de mi vida, de mostrarme a mi misma que puedo arreglarmelas yo sola, pero al mismo tiempo, siento una gran tristeza por dejar mi ranchito, a mis amigos y a mi familia.
Siempre me han gustado los comienzos, creo que representan la oportunidad de arrancar desde cero, de reiniciar todo -pero ahora con el acumulado de los conocimientos adquiridos- para evitar cometer los mismos errores.
Ahora solo tengo que definir algunos detalles, resolver algunos pendientes y me voy... viajo a Denver, Colorado, donde me espera un trabajo diferente, nuevas personas, nuevo hogar, nueva vida, todo es nuevo, al menos para mí...
¡Que afortunada, voy a estrenar en múltiples sentidos!
Hay cadenas que no lastiman,
pero igual aprisionan.
Te las dan forradas
de seda y terciopelo, las perfuman con esencia de patchulli y hasta les enredan
flores de colores.
Con el paso de los
años les añaden algunos eslabones para que puedas "conocer los alrededores".
Te permiten que las
decores a tu gusto y se ven tan lindas que hasta terminas agradecida de que te las hayan otorgado.
Luego… un buen día
despiertas y te das cuenta de que ya no perteneces a este espacio, a este jardín,
a esta pequeña habitación, ya no
necesitas que te sigan mimando, ya no dependes de ellos… y sin embargo, ahí están,
esas suaves y perfumadas cadenas, que a pesar de estar formadas de amor, ahora te pesan, porque
no te dejan volar.
¿Cómo liberarte
sin lastimarlos, sin lastimarte?
¿En qué momento se
intercambiaron los papeles?
¿Cuándo comenzaron
a necesitarte ellos a ti mucho más que tu a ellos?
¿Cómo dejarlos sin
que te acusen de abandono?
¿Cómo decirles adiós
si afirman que te necesitan?
Y es que no
importa sin son de plata, si son de oro o si son de amor, las cadenas, cadenas
son.
Me siento más observada que si estuviera en Big Brother…
¡¡No puedo ni estornudar sin perder el estilo!!
Oh maldición de ser la única fémina que circula por este sitio, extraño las charlas que solo se dan entre nuestro genero, el parloteo incesante que nos caracteriza y que tanta falta me hace.
¡Rayos!
Ni hablar, mejor me enfoco en lo bueno: Mi jefe es buenísima onda, me tratan súper bien, me gusta mi trabajo y por lo menos no formo parte de las larguísimas filas de desempleados.